Durán: “Un puerto verde es un puerto más competitivo”
¿Cuáles son los principales ejes sobre los que la CIP está trabajando para el mejoramiento de la actividad portuaria del continente?
En CIP trabajamos en seis áreas prioritarias determinadas por las autoridades portuarias nacionales de los países miembros de la CIP-OEA: logística, innovación y competitividad; protección y seguridad portuaria; gestión portuaria sostenible y protección ambiental; políticas públicas, legislación y regulación; hidrovías, puertos interiores y de crucero; y relación puerto-ciudad, responsabilidad social y equidad de género. Dentro de cada una de estas áreas nos enfocamos en cuatro objetivos: el diálogo político; la capacitación y el entrenamiento de recursos humanos para fortalecer capacidades institucionales; la asistencia técnica, incluido el asesoramiento tecnológico; y el trabajo activo con el sector privado.
¿Digitalización y medio ambiente son los grandes desafíos que enfrentan los puertos en la actualidad?
Son dos de los grandes desafíos. Los puertos de América Latina y del Caribe angloparlante están enfrascados en la digitalización de sus procesos portuarios: es un proceso que autoridades y terminales ya venían haciendo poco a poco y que la pandemia del COVID-19 aceleró muchísimo. Con la nota de la Organización Marítima Internacional (OMI) que declara que a partir del 1 de enero de 2024 todo puerto que quiera estar en el comercio global tiene que contar con una ventanilla única marítima, los puertos empiezan a subir de nivel utilizando herramientas como los collaborative decision making (CDM) para ganar tiempo, evitar demoras y hacer la actividad más sostenible. El paso siguiente es el port community system (PCS), la luz al final del túnel. En materia ambiental también se está trabajando: hoy un puerto verde es un puerto más competitivo. La CIP publicó una Guía para Puertos Verdes que ayuda a hacer reportes de sustentabilidad, certificar ISO 14000 / 14001 y mejorar la gestión verde. También tenemos publicado un plan modelo de operaciones de emergencias portuarias.
¿Se suma a esos desafíos la responsabilidad social y la relación puerto-ciudad?
Absolutamente, esto es importantísimo. El puerto y la ciudad generalmente crecen juntos y el puerto tiene una enorme responsabilidad y compromiso para con la ciudad. Nosotros le eliminamos la palabra “corporativa” y dejamos solo Responsabilidad Social, porque muchas veces es el gobierno, detrás de la autoridad portuaria, quien promueve acciones de esta índole. Damos un premio anual —el “Premio Marítimo de las Américas”— y una de las categorías es puerto-ciudad, donde hemos tenido muchas experiencias y acciones presentadas.
¿Los ODS pueden ser el punto de partida para que los puertos y toda la comunidad portuaria trabajen en responsabilidad social y conservación del ambiente?
Los ODS son un punto de partida no solo para los puertos, sino para cualquier sector o industria que quiera crecer siendo sustentable. Hicimos una interseccionalidad con los ODS y vemos que siete de ellos tienen impacto directo en la gestión portuaria y otros cuatro están, de manera indirecta, dentro de la actividad. Si los puertos o terminales de la región están buscando una plataforma sobre la cual posarse para salir adelante, los ODS son muy buenos para impulsar la mejora en los temas que se plantean.
¿Qué rol deben tomar las autoridades portuarias para avanzar definitivamente en un Port Community System?
El Estado tiene que asumir un rol de coordinador y supervisor, y hacerse responsable de la legislación necesaria para la digitalización. Hay casos en donde se estaba digitalizando la operación en el recinto portuario y recién ahí notaron que no había legislación respecto a firmas digitales: se necesita el marco legal que apoye este tipo de desarrollos. Generalmente es la modernización tecnológica la que empuja a la legislación —que va un poco más atrás por razones naturales—. El Estado y el privado tienen que ser socios para un desarrollo integral: coordinando al principio y, cuando el sistema se agilice, dando lugar al mercado, pero siempre acompañando.
¿Cómo trabaja la CIP respecto a capacitación? ¿Hay demanda en este aspecto?
Hay una enorme demanda de capacitación en un sinnúmero de temas. Antes de la pandemia ofrecíamos 270 becas al año; en 2021 dimos más de 800 becas en temas muy diversos: digitalización, logística, seguridad, responsabilidad social, PCS, automatización, legislación, dragado, etcétera. La demanda proviene tanto de las autoridades nacionales portuarias como de los privados, que muchas veces recuerdan que de nada sirve tener el último adelanto tecnológico si no se cuenta con capital humano bien capacitado para operarlo. Nuestro programa de capacitación es, tal vez, la contribución más significativa que aportamos a la comunidad portuaria. La virtualidad acercó distancias, pero notamos que crece nuevamente la demanda de cursos y seminarios presenciales.
