Informe · Puertos

Gestión de mejora continua en empresas públicas y puertos

Por Carlos Sposaro

Los modelos de gestión basados en la idea de mejora continua llevan ya varias décadas de implementación en diversos tipos de organización, con resultados disímiles.

Particularmente, aquellos que se apoyan en normas internacionales (ISO) han sido ampliamente elegidos como herramienta para el logro de objetivos específicos, principalmente en su desempeño en calidad, ambiente y seguridad y salud en el trabajo. Se aplican en todo tipo de organizaciones: públicas o privadas, grandes o pequeñas, comerciales o sin fines de lucro.

Ahora bien, estas diferencias influyen fuertemente a la hora de evaluar los objetivos de cada organización, ajustados a su contexto, historia e identidad.

De esta forma, un proceso efectivo de adopción de estos modelos de gestión debe contemplar esas diferencias para no imponer cambios de identidad, sino potenciar las fortalezas de cada organización y, a la vez, eliminar o reducir posibles contingencias negativas hacia su desempeño.

Un contexto público muchas veces mal evaluado

Particularmente, el conjunto de las empresas u organizaciones públicas se desempeña en un contexto que muchas veces es analizado —o evaluado— erróneamente, asignándoles la imposibilidad de sostener objetivos de mejora cuantificables, transparentes y conducentes a una gestión eficiente.

Lejos de esa situación y atendiendo a las claras diferencias que pueden existir en el criterio de “competitividad” entre el ámbito público y el privado, las empresas públicas se desempeñan en un contexto muy cambiante, no necesariamente acorde a las reglas de su actividad, que las hace enfrentar desafíos permanentes de eficiencia y transparencia.

Es así que la elección de este modelo en las empresas públicas puede romper con falsos paradigmas, generando un ámbito de trabajo asociado a objetivos concretos e impulsando mejoras de eficiencia y transparencia de los procesos, dentro de los límites de gestión que el contexto público posee.

Palancas concretas de mejora

La profesionalización del personal, la identificación objetiva de áreas de gestión prioritarias, el ordenamiento de los procedimientos de administración y control, y la medición y seguimiento de indicadores cuantificables son ejemplos claros de implementación efectiva. Han permitido a estas organizaciones mejorar sustancialmente su gestión, logrando un mejor aprovechamiento de los recursos asignados y manteniendo —o incluso superando— la productividad de su actividad.